Capítulo 26
1A esto replicó Job, diciendo:
2¿A quién quieres tú auxiliar? ¿Acaso a un débil? O ¿tal vez quieres sostener el brazo de quien no tiene bastante fuerza?
3¿A quién das consejo tú? ¿Acaso al que no tiene sabiduría? ¿Quieres tú ostentar una grandísima prudencia?
4¿A quién has querido tú enseñar? ¿No ha sido aquel que creó los espíritus?
5Mira cómo los gigantes gimen en los abismos debajo de las aguas, con los otros que están encerrados con ellos.
6El infierno está patente a sus ojos, y está encubierto a su vista el abismo de la perdición.
7El es quien extendió sobre vacío el septentrión y tiene suspendida la tierra en el aire.
8El es quien contiene las aguas en las nubes, para que no se precipiten de golpe hacia abajo;
9el que impide la vista de su trono y le cubre con las nieblas que forma;
10el que puso términos o lindes a las aguas del mar para mientras duren en el mundo la luz y las tinieblas.
11Las columnas del cielo se estremecen y tiemblan a una mirada suya.
12A la fuerza de su poder fueron reunidos en un instante los mares, y su sabiduría dominó al orgulloso mar.
13Su espíritu hermoseó los cielos; y con la virtud de su mano fue sacada a la luz la tortuosa culebra.
14Todo lo dicho hasta aquí es una pequeña parte de sus grandes obras; mas si esto que hemos oído es solamente una pequeñísima muestra de las infinitas cosas que pueden decirse de él, ¿quién podrá sostenerse firme al trueno de su grandeza?
Biblia Torres Amat (1823) · Dominio Público.