Capítulo 107
1Cántico y Salmo del mismo David.
2Dispuesto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto; cantaré y entonaré salmos en medio de mi gloria.
3Despierta, pues, ¡oh gloria, oh alma mía!, apresuraos, ¡oh salterio y cítara!, yo me levantaré al rayar la aurora,
4y te alabaré, Señor en medio de los pueblos, y te cantaré himnos entre las naciones.
5Porque es más grande que los cielos tu misericordia, y más elevada que las nubes la verdad tuya.
6Ensálzate, ¡oh Dios! sobre los cielos, y ensalza sobre toda la tierra tu gloria; para que obtengan la libertad los que tú amas.
7Sálvame con tu diestra, y atiéndeme.
8Dios habló desde su santuario; y así me regocijaré, y repartiré a Siquem, y mediré el valle de los Tabernáculos.
9Mío es Galaad, y mío es Manasés, y Efraín es la fortaleza principal mía. Judá es mi rey.
10Moab el vaso u objeto de mi esperanza, yo le conquistaré. Por Idumea extenderé mis plantas; se me harán amigos, se me someterán los extranjeros.
11¿Quién me guiará a la ciudad fuerte? ¿Quién me conducirá hasta la Idumea?
12¿Quién sino tu, ¡oh mi Dios! que nos habías desamparado? ¿No vendrás tú, oh Dios mío, a la cabeza de nuestros ejércitos?
13Danos tu socorro en la tribulación; porque la salvación en vano se espera del hombre.
14Con Dios haremos proezas, y él aniquilará a nuestros enemigos.
Biblia Torres Amat (1823) · Dominio Público.