Capítulo 122
1Cántico gradual. A ti, Señor, que habitas en los cielos, levanté mis ojos.
2Como los ojos de los siervos están mirando siempre las manos o insinuaciones de sus amos, como la esclava tiene fijos sus ojos en las manos de su señora, así nuestros ojos están clavados en el Señor Dios nuestro, para moverle a que se apiade de nosotros.
3Apiádate, Señor, ten misericordia de nosotros, porque estamos hartos de oprobios.
4Llena de ellos está nuestra alma, hecha la mofa de los ricos y el escarnio de los soberbios.
Biblia Torres Amat (1823) · Dominio Público.