Capítulo 145
1Aleluya: de Aggeo y de Zacharias.
2Alaba al Señor, ¡oh alma mía! Sí, alabaré al Señor toda mi vida; mientras yo exista, cantaré himnos a mi Dios. ¡Ah!, no queráis confiar en los poderosos de la tierra,
3en hijos de hombres, los cuales no tienen en su mano la salud.
4Saldrá su espíritu del cuerpo, y volverán a ser polvo; entonces se desvanecerán como humo todos sus proyectos.
5Dichoso aquel que tiene por protector al Dios de Jacob , el que tiene puesta su esperanza en el Señor Dios suyo.
6Creador del cielo y de la tierra, del mar y de cuanto ellos contienen.
7El cual mantiene eternamente la verdad de sus promesas, hace justicia a los que padecen agravios, da de comer a los hambrientos. El mismo Señor da libertad a los que están encadenados.
8El Señor alumbra a los ciegos. El Señor levanta a los caídos; ama el Señor a todos los justos.
9El Señor protege a los peregrinos; ampara al huérfano y a la viuda, y desbaratará los designios de los pecadores.
10El Señor reinará eternamente; el Dios tuyo, ¡oh Sión!, reinará en todas las generaciones.
Biblia Torres Amat (1823) · Dominio Público.