Capítulo 45
1Para el fin á los hijos de Coré: Salmo para los misterios.
2Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro defensor en las tribulaciones que tanto nos han acosado.
3Por eso no temeremos aun cuando se conmueva la tierra, y sean trasladados los montes al medio del mar.
4Bramaron y se alborotaron sus aguas, a su furioso ímpetu se estremecieron los montes.
5Un río caudaloso alegra la ciudad de Dios; el Altísimo ha santificado su Tabernáculo.
6Está Dios en medio de ella, no será conmovida; la socorrerá Dios ya desde el rayar el alba.
7Se conturbaron las naciones, y bambolearon los reinos; dio el Señor una voz, y la tierra se estremeció.
8Con nosotros está el Señor de los ejércitos; el Dios de Jacob es nuestro defensor.
9Venid y observad las obras del Señor, y los prodigios que ha hecho sobre la tierra;
10cómo ha alejado la guerra hasta el cabo del mundo. Romperá los arcos, hará pedazos las armas, y entregará al fuego los escudos.
11Estad tranquilos, y considerad que yo soy el Dios; ensalzado he de ser entre las naciones, y ensalzado en toda la tierra.
12El Señor de los ejércitos está con nosotros; nuestro defensor es el Dios de Jacob .
Biblia Torres Amat (1823) · Dominio Público.