Salmos

Capítulo 90

1Alabanza y cántico de David. El que se acoge al asilo del Altísimo, descansará siempre bajo la protección del Dios del cielo.

2El dirá al Señor: Tú eres mi amparo y refugio; el Dios mío en quien esperaré.

3Porque él me ha librado del lazo de los cazadores y de terribles adversidades.

4Con sus alas te hará sombra, y debajo de sus plumas estarás confiado.

5Su verdad te cercará como escudo; no temerás terrores nocturnos,

6ni la saeta disparada de día, ni al enemigo que anda en tinieblas, ni los asaltos del demonio en medio del día.

7Caerán muertos a tu siniestra mil y diez mil a tu diestra; mas nada te pasará a ti.

8Tú lo estarás contemplando con tus propios ojos, y verás el pago que se da a los pecadores, y exclamarás:

9¡Oh! y cómo eres tú, ¡oh Señor, mi esperanza! Tú ¡oh justo! has escogido al Altísimo para asilo tuyo.

10No llegará a ti el mal, ni el azote se acercará a tu morada.

11Porque él mandó a sus ángeles que cuidasen de ti; los cuales te guardarán en cuantos pasos dieres.

12Te llevarán en las palmas de sus manos; no sea que tropiece tu pie en alguna piedra.

13Andarás sobre áspides y víboras, y hollarás los leones y dragones.

14Ya que ha esperado en mí, yo le libraré; yo lo protegeré, pues ha conocido o adorado mi Nombre.

15Clamará a mí, y lo oiré benigno. Con él estoy en la tribulación; lo pondré a salvo, y lo llenaré de gloria.

16Lo sacaré con una vida muy larga, y le haré ver el salvador que enviaré.

Biblia Torres Amat (1823) · Dominio Público.