Salmos

Capítulo 94

1Venid, regocijémonos en el Señor; cantemos con júbilo las alabanzas del Dios, salvador nuestro.

2Corramos a presentarnos ante su acatamiento, dándole gracias, y entonando himnos a su gloria.

3Porque el Señor es el Dios grande, y un rey más grande que todos los dioses.

4Porque en su mano tiene toda la extensión de la tierra, y suyos son los más encumbrados montes.

5Suyo es el mar, y obra es de sus manos; y hechura de sus manos es la tierra.

6Venid, pues, adorémosle; postrémonos, derramando lágrimas en la presencia del Señor que nos ha creado;

7pues él es el Señor Dios nuestro, y nosotros el pueblo a quien él apacienta, y ovejas de su grey.

8Hoy mismo, si oyereis su voz, guardaos de endurecer vuestros corazones,

9como sucedió, dice el Señor, cuando provocaron mi ira, entonces que hicieron prueba de mí en el desierto, en donde vuestros padres me tentaron, me probaron, y vieron mis obras.

10Por espacio de cuarenta años estuve irritado contra esta raza de gente, y decía: Siempre está descarriado el corazón de este pueblo.

11Ellos no conocieron mis caminos; por lo que juré airado, que no entrarían en mi reposo.

Biblia Torres Amat (1823) · Dominio Público.

Salmos 94 — Parroquia Jesús María y José