Liturgia de las Horas
Laudes — oración de la mañana
Invitatorio
V. Señor, ábreme los labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
Ant. Vengan, adoremos al Señor, que es nuestro Dios.
1Venid, regocijémonos en el Señor; cantemos con júbilo las alabanzas del Dios, salvador nuestro.
2Corramos a presentarnos ante su acatamiento, dándole gracias, y entonando himnos a su gloria.
3Porque el Señor es el Dios grande, y un rey más grande que todos los dioses.
4Porque en su mano tiene toda la extensión de la tierra, y suyos son los más encumbrados montes.
5Suyo es el mar, y obra es de sus manos; y hechura de sus manos es la tierra.
6Venid, pues, adorémosle; postrémonos, derramando lágrimas en la presencia del Señor que nos ha creado;
7pues él es el Señor Dios nuestro, y nosotros el pueblo a quien él apacienta, y ovejas de su grey.
8Hoy mismo, si oyereis su voz, guardaos de endurecer vuestros corazones,
9como sucedió, dice el Señor, cuando provocaron mi ira, entonces que hicieron prueba de mí en el desierto, en donde vuestros padres me tentaron, me probaron, y vieron mis obras.
10Por espacio de cuarenta años estuve irritado contra esta raza de gente, y decía: Siempre está descarriado el corazón de este pueblo.
11Ellos no conocieron mis caminos; por lo que juré airado, que no entrarían en mi reposo.
Himno
Ya despunta la luz de la mañana;
démosle gracias a Dios, nuestro Creador,
que renueva sus dones cada día
y nos llama de nuevo a su amor.
Que este día lo vivamos en tu gracia,
haciendo el bien, sembrando tu bondad;
y al caer de la tarde, Padre bueno,
te encontremos en paz y en caridad.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu,
un solo Dios por siempre. Amén.
Salmodia
Ant. Mi corazón está firme, Dios mío
Salmo 107 Salmo 108,2-6
1Cántico y Salmo del mismo David.
2Dispuesto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto; cantaré y entonaré salmos en medio de mi gloria.
3Despierta, pues, ¡oh gloria, oh alma mía!, apresuraos, ¡oh salterio y cítara!, yo me levantaré al rayar la aurora,
4y te alabaré, Señor en medio de los pueblos, y te cantaré himnos entre las naciones.
5Porque es más grande que los cielos tu misericordia, y más elevada que las nubes la verdad tuya.
6Ensálzate, ¡oh Dios! sobre los cielos, y ensalza sobre toda la tierra tu gloria; para que obtengan la libertad los que tú amas.
7Sálvame con tu diestra, y atiéndeme.
8Dios habló desde su santuario; y así me regocijaré, y repartiré a Siquem, y mediré el valle de los Tabernáculos.
9Mío es Galaad, y mío es Manasés, y Efraín es la fortaleza principal mía. Judá es mi rey.
10Moab el vaso u objeto de mi esperanza, yo le conquistaré. Por Idumea extenderé mis plantas; se me harán amigos, se me someterán los extranjeros.
11¿Quién me guiará a la ciudad fuerte? ¿Quién me conducirá hasta la Idumea?
12¿Quién sino tu, ¡oh mi Dios! que nos habías desamparado? ¿No vendrás tú, oh Dios mío, a la cabeza de nuestros ejércitos?
13Danos tu socorro en la tribulación; porque la salvación en vano se espera del hombre.
14Con Dios haremos proezas, y él aniquilará a nuestros enemigos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mi corazón está firme, Dios mío
Ant. Desbordo de gozo con el Señor
Cántico — Isaías 61,10—62,5 Cántico: Isaías 61,10—62,5
10Yo me regocijaré con sumo gozo en el Señor, y el alma mía se llenará de placer en mi Dios; pues él me ha revestido del ropaje de la salud, y me ha cubierto con el manto de la justicia, como a esposo adornado con guirnalda, y como esposa ataviada con sus joyas.
11Porque así como la tierra produce sus plantas, y el jardín hace brotar la semilla que se ha sembrado en él, así el Señor Dios hará florecer su justicia y su gloria, a vista de todas las naciones.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Desbordo de gozo con el Señor
Ant. Alaba, alma mía, al Señor
Salmo 145 Salmo 146
1Aleluya: de Aggeo y de Zacharias.
2Alaba al Señor, ¡oh alma mía! Sí, alabaré al Señor toda mi vida; mientras yo exista, cantaré himnos a mi Dios. ¡Ah!, no queráis confiar en los poderosos de la tierra,
3en hijos de hombres, los cuales no tienen en su mano la salud.
4Saldrá su espíritu del cuerpo, y volverán a ser polvo; entonces se desvanecerán como humo todos sus proyectos.
5Dichoso aquel que tiene por protector al Dios de Jacob , el que tiene puesta su esperanza en el Señor Dios suyo.
6Creador del cielo y de la tierra, del mar y de cuanto ellos contienen.
7El cual mantiene eternamente la verdad de sus promesas, hace justicia a los que padecen agravios, da de comer a los hambrientos. El mismo Señor da libertad a los que están encadenados.
8El Señor alumbra a los ciegos. El Señor levanta a los caídos; ama el Señor a todos los justos.
9El Señor protege a los peregrinos; ampara al huérfano y a la viuda, y desbaratará los designios de los pecadores.
10El Señor reinará eternamente; el Dios tuyo, ¡oh Sión!, reinará en todas las generaciones.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alaba, alma mía, al Señor
Lectura breve Deuteronomio 4,39-40a
39Reconoce, pues, en este día, y quede grabado en tu corazón, que el Señor es el único Dios desde lo más alto del cielo hasta lo más profundo de la tierra, y que no hay otro sino él.
40Guarda sus preceptos y mandamientos que yo te comunico, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y permanezcas mucho tiempo sobre la tierra que te ha de dar el Señor Dios tuyo.
Responsorio
V. Te damos gracias, Señor, al despertar el día.
R. Y cantamos tu misericordia por la mañana.
Cántico evangélico (Benedictus) Lc 1,68-79
Ant. Bendito sea el Señor, nuestro Dios, que nos visita cada mañana como sol que nace de lo alto.
68Bendito sea el Señor Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo;
69y nos ha suscitado un poderoso salvador en la casa de David su siervo,
70según lo tenía anunciado por boca de sus santos profetas, que han florecido en todos los siglos pasados,
71para librarnos de nuestros enemigos y de las manos de todos aquellos que nos aborrecen,
72ejerciendo su misericordia con nuestros padres, y teniendo presente su alianza santa,
73conforme al juramento con que juró a nuestro padre Abrahán que nos otorgaría
74que, libertados de las manos de nuestros enemigos, le sirvamos sin temor,
75con santidad y justicia, ante su acatamiento, todos los días de nuestra vida.
76Y tú, ¡oh niño!, tú serás llamado el profeta del Altísimo; porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
77enseñando la ciencia de la salvación a su pueblo, para el perdón de sus pecados,
78por las entrañas misericordiosas de nuestro Dios, que ha hecho que ese naciente haya venido a visitarnos de lo alto del cielo,
79para alumbrar a los que yacen en las tinieblas y en la sombra de la muerte, para enderezar nuestros pasos por el camino de la paz.
Ant. Bendito sea el Señor, nuestro Dios, que nos visita cada mañana como sol que nace de lo alto.
Preces
Bendigamos a Cristo, sol que nace de lo alto, y pidámosle con confianza al comenzar el día:
Bendícenos, Señor, y guárdanos.
- Te damos gracias, Señor, por este nuevo día que nos regalas: ayúdanos a vivirlo para tu gloria.
- Consagramos a ti nuestro trabajo y nuestros afanes: que todo lo hagamos con amor.
- Mira a los que hoy sufren, están enfermos o solos: sé tú su consuelo y su fuerza.
- Que la luz de tu Evangelio guíe nuestros pasos y llegue por nosotros a los demás.
Padrenuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Oración
Señor, Dios nuestro, que nos das la luz de un nuevo día, condúcenos por el camino del bien y guárdanos hoy de todo mal, para que, al llegar la tarde, podamos alabarte con corazón agradecido. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.
Salmos, cánticos y Benedictus: Biblia Torres Amat (1823) · Dominio Público. Salterio de 4 semanas verificado contra fuentes litúrgicas; himno, antífonas, responsorio y preces: composición propia (edición Acutis).
Otras horas del día
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