Salmos

Capítulo 1

1Dichoso aquel varón que no se deja llevar de los consejos de los malos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se asienta en la cátedra pestilente de los libertinos;

2sino que tiene puesta toda su voluntad en la ley del Señor, y está meditando en ella día y noche.

3El será como el árbol plantado junto a las corrientes de las aguas, el cual dará su fruto en el debido tiempo, y cuya hoja no caerá nunca; y cuanto él hiciere tendrá próspero efecto.

4No así los impíos, no así; sino que serán como el tamo o polvo que el viento arroja de la superficie de la tierra.

5Por tanto no prevalecerán los impíos en el juicio; ni los pecadores estarán en la asamblea de los justos.

6Porque conoce el Señor y premia el proceder de los justos; mas la senda de los impíos terminará en la perdición.

Biblia Torres Amat (1823) · Dominio Público.