Salmos

Capítulo 10

1Para el fin: Salmo de David.

2En el Señor tengo puesta mi confianza: ¿Cómo, pues, decís a mi alma: Retírate prontamente al monte, como un ave que huye?

3Mira que los pecadores han apuntado el arco, y tienen preparadas saetas dentro de sus aljabas, para asaetar a escondidas a los que son de corazón recto.

4Porque aquello que tú hiciste de bueno, lo han reducido a nada; mas el justo, ¿qué es lo que ha hecho de malo?

5Pero el Señor está en su santo templo, el Señor tiene su trono en el cielo. Sus ojos están mirando al pobre; sus párpados están examinando a los hijos de los hombres.

6El Señor vigila al justo y al impío; y así el que ama la maldad, odia su propia alma.

7Lloverá lazos o desastres sobre los pecadores; el fuego, y azufre, y el viento tempestuoso son el cáliz, o bebida, que les tocará.

8Porque el Señor es justo y ama la justicia, está siempre su rostro mirando la rectitud.

Biblia Torres Amat (1823) · Dominio Público.

Salmos 10 — Parroquia Jesús María y José