Capítulo 3
1Salmo de David, cuando temeroso iba huyendo de su hijo Absalón.
2¡Ah, Señor! ¿Cómo es que se han aumentado tanto mis perseguidores? Son muchísimos los que se han rebelado contra mí.
3Muchos dicen de mí: Ya no tiene que esperar de su Dios salvación o amparo.
4Pero tú, ¡oh Señor!, tú eres mi protector, mi gloria, y el que me haces levantar cabeza.
5A voces clamé al Señor, y él me oyó benigno desde su santo monte.
6Yo me dormí, y me entregué a un profundo sueño; y me levanté, porque el Señor me tomó bajo su amparo.
7No temeré, pues, a ese innumerable gentío que me tiene cercado; levántate, ¡oh Señor!, sálvame tú, Dios mío.
8Pues tú has castigado a todos los que sin razón me hacen guerra; les has quebrado los dientes a los pecadores.
9Del Señor nos viene la salvación; y tú, oh Dios mío, bendecirás a tu pueblo.
Biblia Torres Amat (1823) · Dominio Público.