Elige los misterios
- 1
La Resurrección del Señor
Mt 28,1-10
Cristo vence a la muerte y resucita. Pedimos la fe que se apoya en el Resucitado y la alegría de la vida nueva.
- 2
La Ascensión del Señor al cielo
Hch 1,6-11
Jesús sube al Padre y nos precede en la gloria. Pedimos vivir con el corazón puesto en el cielo y ser testigos suyos en la tierra.
- 3
La venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles
Hch 2,1-13
El Espíritu llena a los discípulos y nace la Iglesia. Pedimos sus dones y el valor para anunciar el Evangelio.
- 4
La Asunción de María a los cielos
Ap 12,1
María es llevada en cuerpo y alma a la gloria. En ella contemplamos nuestro destino y pedimos caminar hacia el cielo tomados de su mano.
- 5
La Coronación de María como Reina del cielo y de la tierra
Lc 1,46-55
La Madre del Señor es coronada Reina. Pedimos su intercesión maternal y la gracia de honrarla y confiar en ella cada día.
Cómo se reza
- Se comienza por la señal de la cruz. Tomando el crucifijo del rosario, se hace la señal de la cruz y se reza el Credo de los Apóstoles.
- En las primeras cuentas. Un Padrenuestro, tres avemarías (por la fe, la esperanza y la caridad) y un Gloria.
- Se enuncia cada misterio. Se anuncia el misterio del día y se hace una breve pausa para contemplarlo, ayudados por la cita del Evangelio.
- Cada decena. Un Padrenuestro, diez avemarías y un Gloria. Es costumbre añadir después la oración de Fátima.
- Así se completan los cinco misterios. Se repite el mismo esquema en las cinco decenas, contemplando cada uno de los cinco misterios.
- Al terminar. Se reza la Salve y, si se desea, las letanías lauretanas y una oración por las intenciones de la Iglesia.
Un poco de historia
El rosario es una oración muy querida por el pueblo cristiano, en la que se contempla el rostro de Cristo en compañía de su Madre. Su forma actual es fruto de una larga maduración a lo largo de los siglos.
En la Edad Media, muchos fieles que no sabían leer los 150 salmos comenzaron a repetir 150 avemarías, dando origen al llamado «salterio de la Virgen». Con el tiempo esas avemarías se agruparon en decenas y se unieron a la meditación de los misterios de la vida de Jesús y de María.
La tradición asocia la difusión del rosario a santo Domingo de Guzmán y a la Orden de Predicadores. Su rezo se extendió por toda la Iglesia y los papas lo recomendaron una y otra vez como escuela de contemplación y camino de paz.
En el año 2002, san Juan Pablo II publicó la carta apostólica «Rosarium Virginis Mariae» y propuso los cinco Misterios Luminosos, dedicados a la vida pública de Jesús, que se suman a los tradicionales gozosos, dolorosos y gloriosos. Así, el rosario recorre casi por completo el Evangelio.
Rezado en familia y en comunidad, el rosario sigue siendo hoy una de las oraciones más sencillas y profundas: con María, aprendemos a mirar a Jesús.