Elige los misterios
- 1
El Bautismo de Jesús en el Jordán
Mt 3,13-17
El Padre proclama a Jesús su Hijo amado. Recordamos nuestro propio bautismo y pedimos vivir como hijos de Dios, dóciles al Espíritu.
- 2
Las bodas de Caná
Jn 2,1-11
Por intercesión de María, Jesús manifiesta su gloria. «Hagan lo que él les diga.» Pedimos confiar en la Madre y obedecer la palabra de su Hijo.
- 3
El anuncio del Reino de Dios e invitación a la conversión
Mc 1,14-15
Jesús predica el Reino y llama a convertirse y creer en el Evangelio. Pedimos un corazón nuevo, capaz de acoger su misericordia.
- 4
La Transfiguración del Señor
Lc 9,28-36
En el monte, Jesús muestra su gloria a los discípulos. «Escúchenlo.» Pedimos la esperanza que sostiene en la prueba y el deseo del cielo.
- 5
La institución de la Eucaristía
Lc 22,14-20
En la Última Cena, Jesús se entrega como pan de vida. Contemplamos su amor hasta el extremo y pedimos amar y adorar la Eucaristía.
Cómo se reza
- Se comienza por la señal de la cruz. Tomando el crucifijo del rosario, se hace la señal de la cruz y se reza el Credo de los Apóstoles.
- En las primeras cuentas. Un Padrenuestro, tres avemarías (por la fe, la esperanza y la caridad) y un Gloria.
- Se enuncia cada misterio. Se anuncia el misterio del día y se hace una breve pausa para contemplarlo, ayudados por la cita del Evangelio.
- Cada decena. Un Padrenuestro, diez avemarías y un Gloria. Es costumbre añadir después la oración de Fátima.
- Así se completan los cinco misterios. Se repite el mismo esquema en las cinco decenas, contemplando cada uno de los cinco misterios.
- Al terminar. Se reza la Salve y, si se desea, las letanías lauretanas y una oración por las intenciones de la Iglesia.
Un poco de historia
El rosario es una oración muy querida por el pueblo cristiano, en la que se contempla el rostro de Cristo en compañía de su Madre. Su forma actual es fruto de una larga maduración a lo largo de los siglos.
En la Edad Media, muchos fieles que no sabían leer los 150 salmos comenzaron a repetir 150 avemarías, dando origen al llamado «salterio de la Virgen». Con el tiempo esas avemarías se agruparon en decenas y se unieron a la meditación de los misterios de la vida de Jesús y de María.
La tradición asocia la difusión del rosario a santo Domingo de Guzmán y a la Orden de Predicadores. Su rezo se extendió por toda la Iglesia y los papas lo recomendaron una y otra vez como escuela de contemplación y camino de paz.
En el año 2002, san Juan Pablo II publicó la carta apostólica «Rosarium Virginis Mariae» y propuso los cinco Misterios Luminosos, dedicados a la vida pública de Jesús, que se suman a los tradicionales gozosos, dolorosos y gloriosos. Así, el rosario recorre casi por completo el Evangelio.
Rezado en familia y en comunidad, el rosario sigue siendo hoy una de las oraciones más sencillas y profundas: con María, aprendemos a mirar a Jesús.