Santo Rosario

Misterios Gozosos

Elegidos por ti

Elige los misterios

  1. 1

    La Anunciación del ángel a María

    Lc 1,26-38

    El ángel Gabriel saluda a María y ella responde con un sí libre y confiado. Contemplamos la humildad que acoge la voluntad de Dios y le pedimos un corazón disponible como el suyo.

  2. 2

    La Visitación de María a su prima Isabel

    Lc 1,39-56

    María se pone en camino para servir. En su encuentro con Isabel brota el Magníficat. Pedimos la caridad que se apresura a ayudar y el gozo de alabar a Dios.

  3. 3

    El Nacimiento de Jesús en Belén

    Lc 2,1-20

    Dios se hace niño en la pobreza de un pesebre. Ante el Salvador que nace, pedimos sencillez de corazón y el desprendimiento que reconoce a Dios en lo pequeño.

  4. 4

    La Presentación del Niño en el Templo

    Lc 2,22-40

    María y José ofrecen a Jesús al Padre. Simeón y Ana lo reconocen con fe. Pedimos ofrecer nuestra vida a Dios y la paciencia de quien espera sus promesas.

  5. 5

    El Niño Jesús hallado en el Templo

    Lc 2,41-52

    Tras tres días de búsqueda, María y José encuentran a Jesús en la casa de su Padre. Pedimos buscar siempre al Señor y poner las cosas de Dios en primer lugar.

Cómo se reza

  • Se comienza por la señal de la cruz. Tomando el crucifijo del rosario, se hace la señal de la cruz y se reza el Credo de los Apóstoles.
  • En las primeras cuentas. Un Padrenuestro, tres avemarías (por la fe, la esperanza y la caridad) y un Gloria.
  • Se enuncia cada misterio. Se anuncia el misterio del día y se hace una breve pausa para contemplarlo, ayudados por la cita del Evangelio.
  • Cada decena. Un Padrenuestro, diez avemarías y un Gloria. Es costumbre añadir después la oración de Fátima.
  • Así se completan los cinco misterios. Se repite el mismo esquema en las cinco decenas, contemplando cada uno de los cinco misterios.
  • Al terminar. Se reza la Salve y, si se desea, las letanías lauretanas y una oración por las intenciones de la Iglesia.

Un poco de historia

El rosario es una oración muy querida por el pueblo cristiano, en la que se contempla el rostro de Cristo en compañía de su Madre. Su forma actual es fruto de una larga maduración a lo largo de los siglos.

En la Edad Media, muchos fieles que no sabían leer los 150 salmos comenzaron a repetir 150 avemarías, dando origen al llamado «salterio de la Virgen». Con el tiempo esas avemarías se agruparon en decenas y se unieron a la meditación de los misterios de la vida de Jesús y de María.

La tradición asocia la difusión del rosario a santo Domingo de Guzmán y a la Orden de Predicadores. Su rezo se extendió por toda la Iglesia y los papas lo recomendaron una y otra vez como escuela de contemplación y camino de paz.

En el año 2002, san Juan Pablo II publicó la carta apostólica «Rosarium Virginis Mariae» y propuso los cinco Misterios Luminosos, dedicados a la vida pública de Jesús, que se suman a los tradicionales gozosos, dolorosos y gloriosos. Así, el rosario recorre casi por completo el Evangelio.

Rezado en familia y en comunidad, el rosario sigue siendo hoy una de las oraciones más sencillas y profundas: con María, aprendemos a mirar a Jesús.